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El humor: ese divino tesoro :)

El humor: ese divino tesoro :)

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El humor: ese divino tesoro 

El otro día mi hermana se reencontró con su primer novio.
El primer novio y el más querido por toda mi familia, especialmente por mi hermanito y por mí. Fue difícil aceptar otros novios después de habernos encariñado tanto con él que era bueno, alegre, venía con regalos, jugaba con nosotros, se enganchaba con nuestras películas…En fin.

La cuestión es que mi hermana me cuenta que le preguntó por mi diciendo: “qué divertida e inteligente era esa nena”.

Me puso contenta que así me recordara. Lo de inteligente no voy a ahondar, ¡ya todos sabemos jejejeje! Pero fue lo de “divertida” que empezó a trazar la serie de recuerdos que ahora escribo.

Así me vino a la mente una escena con una alumnita Cata que viene desde los 4 años y hoy tiene unos hermosos y alocados 9 años. Yo estaba marcando algo en la clase y Cata con su grupete no me prestaban atención:
Les dije: “si no me escuchan me voy a convertir en una maestra seria”.
- Si haces eso, me señaló Cata, no vengo más a danza.

Con esa desfachatez envidiable de los niños, Catita me demostraba que más allá de la danza, había algo primero que la había sostenido tantos años en las clases: Yo era su bufón.

Me fui más atrás en otra clase, cuando una adolescente revoltosa mientras yo marcaba como NO había que hacer algo, entre risas me dijo: “Soli, sos igual al burrito de Shrek”.

No puedo explicarles cómo se me infló el pecho… Sentí más orgullo que cuando me dicen que me parezco a Penélope Cruz.

Asocié que cuando preparo la presentación de fin de año, yo cierro los ojos y le pido a los dioses de los metatarsos: “Por favor, Dioses, sólo deseo una cosa: que el público se ría”. Entre bambalinas empiezo a preguntar como loca: ¿se están riendo?
No rezo porque salga impecable, ni porque todas coordinen en las coreos…Eso no se lo pido a los dioses, se lo pido a mis alumnas, mis musas, trabajando clases a clase y me lo pido a mí misma, dando todo lo que puedo dar. Pero a los dioses les pido: por favor, que el público se ría.

Así fui trazando esa línea: de divertida a bufón, de bufón a burrito de Shrek, al deseo de risas del público.

Sentí que esa búsqueda de risas, me alejaba un poco de mis obsesiones.

Cada quien tiene su cruz, la mía son mis obsesiones que a veces me consumen. Es como si el humor me calmara, como si me dijera: “Concéntrate en lo que importa boludita”.

Y de esta manera, en el hilo de asociaciones, llegué a Freud y mi primer año en la carrera. Me vi cursando psicoanálisis cátedra Friedenthal (“la cátedra de los distraídos“ decía un profe, porque todos elegían Cosentino, pero el que era distraído caía donde caía, como yo y oh, casualmente, Fede).
Un texto sobre el humor que me encantó y en esa época, una época menos feliz que la de ahora, me hizo ver que mi humor podía apaciguar mis obsesiones, mis lastimaduras, mis cosas engorrosas.
Lo busqué en el quilombo de mi biblioteca y lo encontré. Bueno, el libro de Fede porque yo nunca tenía plata y vivía a fotocopias jajaj! (cursando esa materia lo conocí a Fede, con su bicicleta, medio punk, medio clásico, muy difícil de encasillar y me encantó).

“Freud considera al humor como el proceso defensivo más elevado porque evita el sufrimiento. Hay en el humor una grandeza, una elevación, derivadas del triunfo del narcisismo, porque se rebela contra una realidad adversa, no admitiendo ser invadido por la desesperación, la angustia, el temor (…) El criminal que es llevado a horca un día lunes, dice: Bueno, esta semana empiezo bien (…) En el humor habla un yo aliviado de la angustia, afirmado, triunfante ante una realidad que no lo hunde en el sufrimiento, que no lo vulnera abatiéndolo”.

Me acuerdo haber leído esto y sentir, como con muchas de las lecturas psicoanalíticas, con qué claridad captaban el núcleo del alma.

El Don además de permitirme encontrarme con la danza, una y otra vez, me permitió explorar mi sensibilidad…Una sensibilidad que hoy la siento más madura. Y también más boba, más infantil. Menos densa.

Me gusta que el Don tenga ese significado en mí porque veo que a otros, también, les permite explorarse, y en esa exploración, expandirse, reencontrarse, encontrar cosa que no estaban.
Es como si el efecto de exploración y expansión se contagiase, se multiplicase. Pero…¿cómo se hace esa expansión?

Y acá viene la segunda idea que motiva este escrito.

Creo que no hay expansión sin esfuerzo, sin angustia, sin dolor.
Como cuando un músculo se fortalece, que duele. Como los adolescentes que sufren tanto je! Como un bebé que necesita dormir muuucho para procesar y asimilar toda la información de un mundo nuevo al que llega.

El crecimiento implica mucho (¡muchísimo!) estrés.

Yo me estreso y sé que estreso mucho a mis alumnas, tanto a las pequeñas como a las adultas. Pero ellas, no se dan cuenta.
Creo que tengo una muy buena capacidad para disfrazar la exigencia. Yo soy muy exigente y obsesiva, pero mis alumnos no se enteran tanto de eso. Me ven buena y divertida…con ese disfraz les exijo y mucho, los empujo y mucho, los estreso y mucho. Pero como se ríen, como se sienten cómodos, como disfrutan…ni se enteran del esfuerzo enorme que están haciendo.

Me gustó esa idea. Una expansión que ocurre, con mucha esfuerzo, pero que no nos damos cuenta tanto del mismo. Porque el clima donde está sucediendo ese estrés, se siente lindo.

Hace rato que vengo revoloteando con este texto, obsesivamente releyendo y re-escribiendo, sintiendo que no llegaba a donde quería llegar. Y la semana pasada pude entender a dónde quería ir viendo a mis adultas hacer una diagonal.
Les marqué una diagonal no muy sencilla, llena de cambios de frentes, saltos y piruetas a la velocidad de la luz jeje. ¡Y la resolvieron muy rápido y bien! Me acordé así de sus primeras diagonales, que eran tan básicas y tanto les costaba.
Y hoy, veo a ellas mismas algunas con 23 años, otras de 30, otras con 42, pero todas después de unos cinco años de estudio más o menos, están resolviendo tan bien los saltos y las piruetas. Se animaron. Quizás porque yo las cargué mucho por cómo hacían los saltos y les decía, una y otra vez, que las diagonales al principio dan vergüenza, que saltar da vergüenza pero después te encanta.

Mientras una exigencia a secas puede ser aplastante y frustrante, el humor viene ahí a poner estímulo, a frenar la frustración, a entender que somos finitos y que hacemos todo lo que podemos y siempre va a ser menos de lo que queremos pero más de lo que pensamos que podíamos.

Creo que el Don se siente lindo, se lo disfruta. Y así, cada grupete y cada alumna (también cada uno de nosotros, los profes), crecemos.

Me gustó la idea del Don como un espacio donde entre risas, hay una exigencia grande y la gente se expande. Se expande, estresandose, pero no se da cuenta tanto de ese estrés porque la está pasando bien.

Pensé que esa era una buena fórmula para enseñar: exigir, pero disfrazando la exigencia con humor 

Acompaño este texto con mi verano saltarín, esos saltos y verticales que me cuestan, a mi también, sudor y risas.

“Ya estoy grande para hacer ballet”

“Ya estoy grande para hacer ballet”

ballet

 

“YA ESTOY GRANDE PARA HACER BALLET”

Al estudio de danzas de la prima de una amiga, de la cuñada de la hermana de mi tía abuela llegó un día un mail que decía algo así: “Hola! ¿Cómo están? Mi nombre es Mariela. Les cuento que siempre quise aprender ballet. Pero nunca me animé. Ahora tengo 35 años y soy mamá de dos nenes… Creo que ya es tarde para mí…”

En el congreso de enseñanza de la danza realizado en Dubai en noviembre de 2016 se confirmó que el 90% de los estudios de danza del mundo (también en marte y júpiter) reciben mails similares al de Mariela.

Es muy común escuchar decir: “Ya estoy grande para hacer ballet”. Ese prejuicio que circula tanto, como si el ballet se tratara de una disciplina exclusiva para unicornios. Sólo apta para seres con perfectas condiciones, en la perfecta edad.

¡¡¡ PATRAÑAS !!! ¡¡¡ BLASFEMIAS !!!

En el Don valoramos mucho esta disciplina. Pero no creemos que se trate de algo exclusivo de unos pocos. Hasta coqueteamos con la idea que en los colegios en vez de educación física los chicos deberían tener danza clásica.

La danza clásica te permite entender los principios del movimiento, de dónde sacar la fuerza para girar, para elevar las piernas. Es esa claridad la que la hace tan maravillosa y beneficiosa para todo público. Hiper recomendable para quien desee entender y registrar mejor su cuerpo.

Además estas habilidades adquiridas son transferibles a otras danzas y/o deportes.

Es un entrenamiento que despabila musculatura dormida, aquella que precisamente necesitamos para bailar. La danza clásica te despierta  :)

¿Acaso hay una edad para despertar? No, cada uno se despierta cuando quiere y puede  :)

Afuera prejuicios y si tenes ganas, vení y proba con las científicas del Don Coni y/o Sofi, no te vas a arrepentir.

 

 

“No sé nada pero me encantaría aprender a bailar”

“No sé nada pero me encantaría aprender a bailar”

no se nada pero me encantaría aprender a bailar
El Don, a lo largo de los años, se fue convirtiendo en un espacio donde la gente llega desorientada, diciendo: “No sé nada pero me encantaría aprender a bailar”. Nos gusta quienes llegan así, porque aún sintiendo miedo y desautorización, se atreven a probar. El proceso que inician es lento y es rápido, es enorme y pequeño.

A fin de año nos damos cuenta que esa persona que llegó sin saber nada, algo ya sabe :) Se mueve mejor, está más fuerte. Su registro corporal se expandió. ¡Está bailando!

Nos gusta imaginar al Don como un templo, con puertas enormes, donde quien se anima a entrar y superar los obstáculos, sale transformado.

Fantaseamos con la idea de que el Don tiene hechizos y que quienes se dejan seducir por ellos, salen encantados con la danza (¡y con la vida!). Bailando cruzando la calle, bailando en el baño, bailando en la oficina.

Algo se despertó y ya no hay vuelta atrás.

¿Seremos infantiles?

¿Acaso estaremos exagerando un poco?

Tal vez. Pero creemos que hay una verdad en esta idea de templo y hechizo. Una verdad que vemos día a día en nuestras clases, gente viniendo dudosa y transformándose luego en sedientos aprendices que modifican sus horarios laborales y la logística familiar para poder llegar a clases.

Nos encanta producir eso, somos felices de saber que podemos tocar así la vida de nuestros danzarines y abrirles algo diferente en su mundo.

Cada año que arranca es una nueva posibilidad de encuentros y nuevos encantamientos.

¿Querés tocar las puertas de nuestro templo?

- Noc, Noc

- ¿Quién está del otro lado?

- No sé nada pero me encantaría aprender a bailar…

 

 

Los que tienen la palabra

Los que tienen la palabra

Por Soli Arandaliniers texto newsletter

Hace muchos años atrás, la Konrad Lorenz, una escuelita alemana de Florida donde dictaba clases de danzas, me convocó como psicóloga para trabajar con un cuarto grado problemático. La directora, Magda, me contó el panorama del curso, los dilemas que lo venían atravesando desde hace un tiempo y con su carita juguetona me dijo: “Soli, fijate qué se te ocurre que podés hacer. Te damos una hora semanal los miércoles para trabajar con ellos”.  Adoro las propuestas abiertas, cuando me dan un despelote y yo tengo que ordenarlo. Me estimula, me divierte, es como un acertijo, un laberinto al que hay que encontrarle la salida. Un juego. 

Dije: “pan comido para Soli, la encantadora de niños”. Durante una semana planifiqué una mesa redonda de debate, con ciertas preguntas que estimularían para que cada alumno dijera su problema y charlaríamos sobre el tema. Hasta armé unas cartulinas nefastas con mi letra horrible que pretendían explicar, de manera graciosa, ciertos mecanismos grupales que pensé que podían interesarles.

Fui mi primer miércoles, feliz, con mi armadura puesta y espada en mano, lista para sacarlos de los problemas. 

Fue un fracaso. 

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¿Cuál es tu nombre indio?

¿Cuál es tu nombre indio?

por Soli Aranda13015594_1108371715894196_5962763219162145308_n

El otro día, en un almuerzo familiar, una de mis tías (maestra de un copetudo colegio) nos contaba cómo eran los chicos de ese colegio según la familia a la que pertenecían. Estaban así, los hijos de profesionales (médicos, abogados, etc), los hijos de supermodelos y personalidades del espectáculo, y los hijos de empresarios, negociantes.

Según la pertenencia familiar, describía determinadas características: receptivos, ruidosos, escandalosos, etc.

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In.Tensión: la opera prima de nuestra profe Coni Belgareto

In.Tensión: la opera prima de nuestra profe Coni Belgareto

 

por Soli Aranda

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In.Tensión es, como su dueña, poco pretenciosa.
No busca transmitir un mensaje ni impactar al espectador.
Es más bien una exploración. Así fue asumido, como creo que está bueno que se asuma todo lo que decidimos hacer con la danza y estas cosas flasheras.
No ponernos melodramáticos ni buscar el impacto…Hay que jugar y el mensaje va a suceder, pero sin intención.

Que el gusto madure con nosotros

Que el gusto madure con nosotros

por Soli Aranda

Que el gusto madure con nosotros

Que el gusto madure con nosotros…

Volví de vacaciones, unas vacaciones donde realmente corté con mi cabeza elucubradora de ideas y solo tomé sol, leí muchísimo (una novela intensa de Guillermo Martínez, tres obras de teatro de Vargas Llosa, una novela de él y un ensayo. Sí, me enamoré del Mario, ya escribiré sobre mi nuevo filito). Caminé otro tanto. No tengo fotos de saltos playeros (bueh, dos nomás). Descansé. No me anduvo la computadora, creo que Fede hizo algo para que así fuera porque gracias a eso, aprendí a hacer pesto, tortilla española y tomé mucho vino. Hasta miré televisión.

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Frenesí: No digas quizás

Frenesí: No digas quizás

 

por Soli Aranda

Frenesí

El nombre “Frenesí” llegó hace dos años atrás, escuchando un bolero en el subte.

El subte estaba que rebalsaba de gente, yo toda apretujada entre una señora enorme y un vendedor de agujas que me quería vender algo que yo no sabía ni sé usar.
Me puse los auriculares y me imaginé en México, en una playa con una bikini a lunares, bailando ese bolero. Llegué a Congreso de Tucumán casi bronceada y con olor a coco.

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Mar abierto

Mar abierto

 

por Soli Arandamar abierto

 

Mar abierto

El otro día arriba de una pequeña lancha veloz que subía y bajaba sobre las olas, no inmensas pero sí importantes, en pleno mar Caribe (toda muerta de miedo pensando que en cualquier momento desaparecía de la faz de la tierra y sólo iban a reconocer mi cuerpo porque llevaba una remera que decía “Don de fluir danzas” ¡como si al Don lo conocieran por fuera de cuatro cuadras a la redonda!). Ahí, tan lejos y tan cerca, tuve un recuerdo de mi adolescencia.

Una adolescencia poco adolescente la mía: fui obediente, alumna abanderada, le preparaba la comida a mi hermanito, mis crisis eran porque me había sacado un nueve en una prueba y merecía un diez.

Sí, ya sé…Una estúpida. Pero, ¿qué le vamo´ a hacer? Hay cosas que no se eligen y con los años hay que aceptar.

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Pensa con todo tu cuerpo, baila con toda tu mente

¿Me prestas tus pilas?

¿Me prestas tus pilas?

por Soli Aranda

Me prestas tus pilas

Se nos fue el mes de marzo que es, para nosotros, el mes del encuentro (¡no tenemos ningún vínculo con Quilmes eh!). También del reencuentro con nuestras fieles aprendices. Pero hoy estoy pensando en ese momento particular donde una niña o mujer entra por primera vez a su clase de danza.

En cada caso, el encuentro entre la potencial danzarina y la clase, es diferente.

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Sobre los procesos y el calidoscopio

Ahora que…

Algo íntimo y raro

Algo íntimo y raro

Por Soli Aranda

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El otro día conocí la palabra “boniato”, es otro nombre para batata. Me encantan las batatas desde chica (con mayonesa). Pero ahora que vi que se podían llamar boniatos, dije “¡Guau! Somos re amigas”. Me acordé así que mi amor por las palabras data desde muy pequeña. Mi amor, mi sensibilidad, mi locura…qué se yo (acaso sea todo lo mismo).

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Inversiones

Inversiones

por Soli Aranda

Cuando salto, hago inversiones, piruetas (y demás) siento que mi cuerpo cobra una dimensión distinta, que viaja a algún lugar paralelo, que se desordena, pero que en realidad se ordena.
Que deja de ser mío pero es más mío que nunca, que pienso con mis pies, que camino con mi cabeza, que todo se sale de lugar y,  sin embargo, parece estar en el lugar perfecto.
Y cuando hago y pienso sobre esto,  me viene a la mente este fragmento de una película que yo devoraba a mis seis años.
Saltar, invertir, bailar, girar…Me conecta a esta escena que me sigue volviendo loca (o me deja más cuerda que nunca).

Sobre alojar y el día del niño

Sobre alojar y el día del niño

Por Soli Aranda

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Sobre alojar…

A mi los “días de…” no me resultan muy significativos.

Pero el día del niño me encanta. Me encanta porque veo lo mucho que a ellos les gusta tener su día, el entusiasmo, las jugueterías que se llenan, las demandas de quiero esto, quiero lo otro, la expectativa de qué cosa van a recibir, etc, etc.
El Don vive rodeado de niños y lo más lindo es que hace años que los ve crecer. Eso, es un regalo inmenso. Tenemos historia con muchos y casualmente el jueves pasó algo asociado a esto. Acá va…

Los jueves doy la clase de danza jazz niñas II, son doce peques entre siete y ocho años, que conozco desde hace muuuucho tiempo (a algunas desde los tres, otras desde los cuatro).
El jueves Katy llegó a clase y quise ayudarla a sacar su campera. Me dijo “Deja Soli, ya estoy grande”.

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¿Qué tiene el mundial que a todos nos gusta tanto?

¿Qué tiene el mundial que a todos nos gusta tanto?

 Por Soli Aranda

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Después del partido contra Holanda, quedé acelerada. Eran las doce de la noche y hablaba de cómo Mascherano tapó a ese Robben (yo le decía “El Rúben”) y le sacó la pelota. Decía: “Qué nervios pasé cuando Mascherano se golpeó y no se levantaba del piso, mira si perdíamos a esa bestia, ya estábamos jugando sin Di María, que se rompe el alma en la cancha. Otro más así, no podíamos perder”.
Lavezzi esta vez estuvo bien (pero no me parece lindo, no entiendo qué le ven). Más lindo es Romero, que ya me caía muy bien, ahora imagínate.
El arquero holandés parecía un elfo del señor de los anillos y tenía cara de nene malo.
Messi no apareció pero eso no le quita lo genio.

El miércoles hablaba y hablaba del partido y de su magia.

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Clases de danza… ¿o partido del mundial?

Asociación libre dominguera

Asociación libre dominguera

Por Soli Aranda
Hoy vamos a ver a nuestra profe de clásico y elongación matutina en “La consagración de la primavera” de Oscar Araiz. Si quieren venir, la entrada es libre y gratuita, la música increíble y la danza, imagino, va a la par. Yo ya vi lo bestial de la petit rubia, sólo tuve que presenciar ese pie y decir “¡A la mierda, qué suertudo el Don… Mira la profe que ligó!” :o)
Como tengo un ratito y este domingo me llama a las palabras pienso en todas las cosas buenas que vi este último tiempo en teatro:

¿Qué tendrán los niños que al Don le gustan tanto?

Are we humans or ar we dancers?

Sobre encontrar las sutilezas

Luz, cámara, acción… ¡cobró vida!

Luz, cámara, acción… ¡cobró vida!

Por Soli Arandaluz-camara-acción

 

Ayer me la pasé mirando el techo, con una sensación linda en el pecho, pensando en los trechos (los que se recorren, viven y atraviesan)

Me senté a escribir varias veces, pero las palabras quedaban por la mitad y mis ojos se cerraban de verdad. Así que acá estoy hoy, un poco más descansada y con la cabeza más acomodada.
(últimamente las palabras me riman, me parece voy a intentar escribir poesía jijijuju!)

El domingo “Luz, cámara, acción” cobró vida con 80 alumnos danzarines, pequeños grandes actores y unos invitados cantantes de honor.
No tengo nada más que agradecimiento por este año despampanante, de mucho, de desborde, de encuentros, de consolidación de nuevos grupos y reafirmación de los que venían.
Cada grupo dio lo máximo y se sintió. Tanto trabajo, tanto ensayo, tanta búsqueda de algo más…
Gracias a todos los que ayudaron detrás de escena, gracias por ese video sorpresa tan cariñoso, por las flores y los “soli, soli, soli!” que me dan mucha vergüenza jejeje.
Gracias por poner tanto, de eso se trata. En el Don somos poco calculadores, vamos a trabajar hasta que el cuerpo nos de y siempre con las ganas al dente.
No hay manera de llevar adelante esta tarea (y cualquiera que se quiera hacer bien) si no es con disciplina y amor.
Esos son los rieles por donde transitamos clase a clase y creo que vamos armando un buen camino, los danzarines (de todas las edades) aprenden, disfrutan, progresan y se despliegan. Ayer se subieron al escenario con fuerza, con convicción, como se debe hacer.
El Don está siendo habitado por gente trabajadora, con capacidad de hacer esfuerzos, receptivos y alegres.
Hoy está feliz de tener semejante equipazo y promete darse un descanso para bailar, leer, investigar nueva música, conectarse con cosas que le reactiven la creatividad así los espera con material nuevito y bello en el 2014 :o)

Ayer me reía porque me acordaba que se estaba terminando las función y las danzarinas, varias, venían a decirme “Soli, quiero seguir bailando”, “Ay! ¿Lo hacemos otra vez? “¿Qué vamos a hacer el año que viene?” Todo eso, mientras seguía la función.
Me sentí feliz de esa energía descabellada, de ese querer mucho y recordé esta idea de mi querido Ray Bradbury (es un escrito que no tiene desperdicio, pero no lo quiero trascribir todo):

“Hacer es ser. Haber hecho no basta. Abarrotarse de hacer: ése es el juego. Nombrarse a cada hora por lo actuado, medir el tiempo en la hora del crepúsculo y descubrirse en actos imposibles de conocer antes que ocurran (…) de modo que hacer es lo que alumbra; mata la duda por el simple salto, el arrebato, la carrera en pos del yo re-descubierto.
No hacer es morir, o haraganear entre las cosas que acaso se hagan algún día. ¡Fuera con eso! (…) Que el cuerpo guíe a la mente, y que la sangre sea lazarillo. Y tú entrenate y ensaya para encontrar el universo del centro de tu alma sabiendo que ver y estar en movimiento – ¡Hacer es ser! – da siempre resultado”

Hacer es ser…Mejor dicho imposible :o)

¡¡¡Felicitaciones a cada uno de los bailarines y actores, felicitaciones inmensas y desde el alma agradecida!!!

Clases de Danza para Adultos

Clases de Danza para Adultos

Vivimos en un mundo vertiginoso y acelerado. Sin embargo, hay quienes se hacen el tiempo necesario para el disfrute y la conexión con los gustos personales. En este sentido, muchos buscan recuperar su eje, dejar atrás el estrés y liberar tensiones a través de distintas actividades corporales, entre ellas, la danza es una de las seleccionadas ya que permite que nos conectemos con otros y con nosotros mismos a través del ritmo de la música que nos gusta.

 

clases de danza para adultos

Por otra parte, hay clases de danza para adultos en las cuales, además de aprender a bailar, las personas interactúan con compañeros que tienen sus mismos intereses y, juntas, pasan un momento genial, por no decir de los mejores de la semana.

Vale decir que bailar no es solo mover el cuerpo. Por el contrario, quien danza pone en coordinación distintas partes de su cuerpo al son de la música de una manera sana y creativa. Se trata de una actividad especial para expresarse, liberar tensiones y divertirse.

Por los motivos recién enumerados es que cada vez más personas toman clases de danza para adultos de todas las edades. En este sentido, en Donde Fluir Danzas hay programas para todos los gustos: danza jazz, ballet, jazz fusión, Street jazz y jazz contemporáneo, entre otras disciplinas. Vale recordar que todos estos estilos son centenarios y encuentran sus raíces danzas tradicionales de El Caribe.

Más allá de las clases de danza para adultos que  elijas probar, lo cierto es que vas a encontrar un lugar ideal para expresarte, liberarte, recrear la mente y, por supuesto, movilizar el cuerpo.
En síntesis, se trata de una danza que invita a la expresión y el autoconocimiento. También permite liberar endorfinas y expresarte con el cuerpo.

Por qué bailar

Por todos los motivos indicados más arriba, entre otros, es que las clases de danza para adultos que ofrecemos en Donde Fluir Danzas, tienen alumnos durante todo el año.

No hay edad para aprender a bailar. Tampoco para expresarse al ritmo de la música. Incluso muchos especialistas indican este arte para aquellos que padecen estrés, fobias y preocupaciones varias, o simplemente para combatir el aburrimiento y conocer a nuevas personas.

En el Don contamos con excelentes docentes que te van  a llevar de la mano desde el principio.

Con relación a las clases de danza para adultos, ofrecemos diversas variantes del jazz para que cada persona elija el que más le guste.

Nuestra propuesta está concebida tanto para niños, como para adultos. En este punto, es importante decir que separamos los grupos por edades ya que cada clase se amolda a las distintas etapas de la vida de los alumnos.

Qué hacer para tomar clases de danza para adultos

Si tu cuerpo y tu mente te piden acción, es tiempo de contactarnos y anotarte en las clases de danzas para adultos que más le convengan según su disponibilidad horaria.

Contamos con un amplia grilla de clases que siempre están atendidas por grandes profesores que cuidan todos los detalles para brindar un servicio personalizado.

Recordá que no hay límite de edad para iniciarte en este camino. Además, contamos con alumnos que están en distintos niveles de tal modo que usted encontrará un grupo ideal ya sea de nivel inicial, intermedio o avanzado.

Si todavía estás indecisa, te invitamos a nuestro estudio a que pruebes una clase de danzas para adultos. ¡Vas a encontrar un lugar al que vas a querer venir muchas veces a la semana  Incluso es posible que encuentres personas afines con usted con las cuales no solo compartirá un momento de baile sino, quizás, una hermosa amistad.
No lo dudes más. Acercate a nuestro estudio para tomar clases de danza para adultos. Te esperamos en Donde Fluir Danzas para expresarte con el cuerpo al ritmo de la música.

 

Por Sofía Dubi

Clases de Danza Contemporánea

Clases de Danza Contemporánea

Por Sofía Dubi

Así en la danza como en la vida, mucha gente desea hacer una búsqueda de su propia voz, y escapar de las formas preestablecidas. Y por ello busca estilos de baile que le aseguren un libre fluir personal, sin tener que adherir a formas demasiado pautadas, que limiten las posibilidades auto expresivas a través del cuerpo en movimiento. Una de las formas en que se puede dar curso a este tipo de búsqueda es tomando clases de danza contemporánea, en la medida en que este estilo otorga  la posibilidad de encarnar a través de la danza ya sea una emoción o un sentir, una idea o un concepto, para transmitirla y expresarla a través del movimiento.

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Clases de Danza Jazz

Clases de Danza Jazz

 

Por Sofía Dubiclases-de-danza-jazz

En una época en la que cada vez es menos necesario moverse, y en la que tenemos muchísimas comodidades, muchas personas buscan recuperar su derecho al movimiento. Y para ello recurren a disciplinas como el baile, que las conecta con su esencia a través del movimiento, de un modo creativo, sano y genuino. En cambio otra gente se acerca al baile por una necesidad de expresarse, simplemente, ya que en la danza encuentra un canal para manifestar algo de sí, o incluso para reconocerse. Cualquiera sea su motivación inicial, lo cierto es que cada vez es mayor el número de  personas que busca tomar clases de danza jazz, por ejemplo.

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Un bailarín va a la playa…

Un bailarín va a la playa…

bailarin playa

Un bailarín va a la playa y ve un enorme salón, luminoso, donde elongar, entrenar, bailar y practicar saltos. Hace snorkel y se pregunta si las patas de rana le ayudarán a estirar los empeines…Observa los peces en esa lentitud agraciada y piensa que tienen una linda calidad de movimiento, que se podría hacer una coreo interesante con estilo pez.

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Se muda el Don!